Cronica del Workshop Arganda 11/17


Hace unos meses recibí una llamada de Sara de la AFOAR, la asociación fotográfica de Arganda del Rey. Hablamos de la posibilidad de organizar un curso de fotografía de retrato y fotografía de boda en el mes de Noviembre de 2017. Creo que los workshops pueden ser una excelente forma de crecimiento en el campo de la fotografía. Así que acepte encantado la propuesta y empecé a organizar el contenido del curso. Sara me explicó que la asociación cuanta con más de veinte fotógrafos cada uno especializado en una disciplina. Desde los fotógrafos de naturaleza, a los de paisaje, retrato y deporte.

Fue una sorpresa conocer este grupo de amigos que se reúnen cada pocas semanas para hablar de fotografía, asistir a cursos y hacer viajes fotográficos. La fotografía es una disciplina que suele unir las personas que la practican. Entre fotógrafos y apasionados de fotografías hay un lenguaje común, unas inquietudes compartidas y ganas de intercambiar experiencias. Por esto los workshops suelen ser el lugar idóneo para crecer y aprender los unos de los otros. Cada fotógrafo comparte una visión única que se redefine comparando con los demás.

Me he encontrado muy a gusto en Arganda del Rey, una localidad a pocos kilómetros de Madrid. Los fotógrafos de la AFOAR me han recibido con gran atención y en pocas horas hemos creado grandes lazos de amistad fotográfica. Durante el workshop organizamos dos sesiones con parejas reales. La primera con Nuria y Dani que se prestaron para realizar una serie de retratos como en un reportaje preboda. Tengo que reconocer que lo pasamos muy bien y si conseguimos estas fotos fue gracias a la facilidad que tiene esta pareja en ser natural frente a la cámara.

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A continuación tuvimos la oportunidad de realizar una segunda sesión, con una pareja vestidos de novios. Katy y Aitor estaban guapísimos. Parecía que acabaran de salir de la ceremonia… 🙂 Con ellos hicimos unos retratos siempre en el mismo edificio. La finalidad de esta sesión práctica es enseñar como se pueden obtener fotografías interesantes en un lugar que aparentemente no lo es. El edificio es un espacio moderno no  particularmente atractivo y cuando empezamos la sesión el cielo se puso gris.
Utilizando una gelatina naranja en el flash y importando el balance de blancos en cámara sobre tungsteno conseguimos una temperatura de color muy azulada con la luz natural. Aprovechando este efecto iremos unas zonas de color y unos contrastes cromáticos. La sesión nos dio muy buenos resultados gracias a la preciosa sonrisa de Katy y al carácter de Aitor. Los dos fueron fenomenales!
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Me llevo un precioso recuerdo de estos dos días. He vivido esta experiencia con un grupo de personas curiosas, atentas y apsionadas. Un placer enseñar mi forma de trabajar con la esperanza de que resuene y sirva como guía para el camino de otros fotógrafos. Yo siento que he aprendido mucho también. Desde el encuentro y el dialogo siempre salen nuevas temáticas y temas de reflexión. Gracias a todos los asistentes por participar aportando su punto de vista personal.

Espero volvamos a encontrarnos pronto!

 

workshop foto boda

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